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300 PASATIEMPOS PARA REZAR

¿Cansado de lo de siempre? 300 pasatiempos para rezar.

Por ejemplo los que pongo a vuestra disposición: 300 variadas oraciones que  podéis imprimir gratuitamente,  como anuncio en cada una de las 6 páginas.

MÁS CLAVES CIFRADAS

           
                YA TENÉIS A VUESTRA DISPOSICIÓN 72 CLAVES DE LA INFANCIA

Y VIDA PÚBLICA DE JESÚS.

ESTÁN EN MI BLOG: LAS CLAVES CIFRADAS DE JESÚS.

 SE TRATA DE VERSÍCULOS DE LOS EVANGELIOS DE

MATEO, MARCOS, LUCAS Y JUAN, EN LAS CLAVES IMPARES 
Y DE COMENTARIOS U ORACIONES, EN LAS PARES.

MI CRUCIGRAMA DEL DÍA DE REYES

HORIZONTALES.- 1: Nombre de la Virgen. Interpreté lo escrito. Artículo determinado masculino. 2: Un romano. Media “anca”. Arcas. Vocal. 3: Uno de los tres obsequios de los Reyes Magos. Final de “sean”. Señor Nuestro. 4: Primera persona. El final del “cieno”. Curvas. En Irlanda, hijo de.. 5:Argolla. Color. Cacahuete. 6: Guió a los Reyes hacia Jesús. Abreviatura de “durante”. 7: La 1ª. Escuché. Artículo determinado femenino. Bañan en oro. 8: Más que arrodillándose, echándose por tierra. Consonante del plural. 9: Final de conjugación verbal. Vocal. Consonante. Reza. Dos nadas. 10: Sin esclavitudes. Nombre de la abuela de Jesús. Voz de mando. 11: Calidad de aire en plural. Estaba. Al revés, artículo neutro. 12: Consonante. Curvas. Casa grande. Vocal. 13: Sujeta con ligaduras. Gorro militar. Varón de corta edad. 14: Soberanos. Campeón. Estáis.
VERTICALES.- 1: Nota musical. Ahora. Suplica, clama. Voz de mando. 2: La primera. Habite. Punto del horizonte por donde sale el sol. 3: Radio Televisión italiana. Plantígrados. En medio de la “obra”. Interjección de dolor. 4: Escrito en el rótulo  de la Cruz. Guiñoles. Vocal. 5: Vocal. Al revés, desmenuzar con los dientes un alimento. Consonante. 2ª y 4ª vocal. Consonantes de “risa”. 6: Rejas de hierro que sustituyen las del portal. El final de “asco”- 7: Artículo neutro. Adornan. La 1ª vocal. Cocina a la brasa. 8: Nombre de consonante fuerte. Artículo determinado masculino. Hagas una donación. Otra curva. 9: Marcharás. Más y  más que amaron. 10: Preposición. 1.000 romanos. Se atreve. Licor. 11: Está. La que tiene un hijo. Vocal. Espacio de tiempo de 365 días. 12: 50 romanos. Santificada. Metal precioso. Escuché. 13: Otro obsequio de los Magos al Niño Jesús. Artículo determinado femenino. Consonante.

SOLUCIÓN Y COMENTARIO DEL EVANGELIO, EN LA ÚLTIMA PÁGINA DE LA DERECHA

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA PAZ

Ante esta imagen ha rezado el Papa Francisco esta mañana al terminar la Misa.

En español, íntegra la homilía del Papa Francisco en la Misa del 1 de enero de 2014, Santa María Madre de Dios, Jornada Mundial de Oración por la Paz, Basílica Vaticana:


La primera lectura que hemos escuchado nos propone una vez más las antiguas palabras de bendición que Dios sugirió a Moisés para que las enseñara a Aarón y a sus hijos: «Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz» (Nm 6,24-26).

Es muy significativo escuchar de nuevo esta bendición precisamente al comienzo del nuevo año: ella acompañará nuestro camino durante el tiempo que ahora nos espera. Son palabras de fuerza, de valor, de esperanza. No de una esperanza ilusoria, basada en frágiles promesas humanas; ni tampoco de una esperanza ingenua, que imagina un futuro mejor sólo porque es futuro.

Esta esperanza tiene su razón de ser precisamente en la bendición de Dios, una bendición que contiene el mejor de los deseos, el deseo de la Iglesia para todos nosotros, impregnado de la protección amorosa del Señor, de su ayuda providente.

El deseo contenido en esta bendición se ha realizado plenamente en una mujer, María, por haber sido destinada a ser la Madre de Dios, y se ha cumplido en ella antes que en ninguna otra criatura.

Madre de Dios. Este es el título principal y esencial de la Virgen María. Es una cualidad, un cometido, que la fe del pueblo cristiano siempre ha experimentado, en su tierna y genuina devoción por nuestra madre celestial.

Recordemos aquel gran momento de la historia de la Iglesia antigua, el Concilio de Éfeso, en el que fue definida con autoridad la divina maternidad de la Virgen. La verdad sobre la divina maternidad de María encontró eco en Roma, donde poco después se construyó la Basílica de Santa María «la Mayor», primer santuario mariano de Roma y de todo occidente, y en el cual se venera la imagen de la Madre de Dios —la Theotokos— con el título de Salus populi romani.

Se dice que, durante el Concilio, los habitantes de Éfeso se congregaban a ambos lados de la puerta de la basílica donde se reunían los Obispos, gritando: «¡Madre de Dios!». Los fieles, al pedir que se definiera oficialmente este título mariano, demostraban reconocer ya la divina maternidad. Es la actitud espontánea y sincera de los hijos, que conocen bien a su madre, porque la aman con inmensa ternura.

María está desde siempre presente en el corazón, en la devoción y, sobre todo, en el camino de fe del pueblo cristiano.

«La Iglesia… camina en el tiempo… Pero en este camino —deseo destacarlo enseguida— procede recorriendo de nuevo el itinerario realizado por la Virgen María» (JUAN PABLO II, Enc. Redentoris Mater, 2). Nuestro itinerario de fe es igual al de María, y por eso la sentimos particularmente cercana a nosotros. Por lo que respecta a la fe, que es el quicio de la vida cristiana, la Madre de Dios ha compartido nuestra condición, ha debido caminar por los mismos caminos que recorremos nosotros, a veces difíciles y oscuros, ha debido avanzar en «la peregrinación de la fe» (CONC. ECUM. VAT. II, Const. Lumen gentium, 58).
Nuestro camino de fe está unido de manera indisoluble a María desde el momento en que Jesús, muriendo en la cruz, nos la ha dado como Madre diciendo: «He ahí a tu madre» (Jn 19,27). Estas palabras tienen un valor de testamento y dan al mundo una Madre.

Desde ese momento, la Madre de Dios se ha convertido también en nuestra Madre. En aquella hora en la que la fe de los discípulos se agrietaba por tantas dificultades e incertidumbres, Jesús les confió a aquella que fue la primera en creer, y cuya fe no decaería jamás. Y la «mujer» se convierte en nuestra Madre en el momento en el que pierde al Hijo divino. Y su corazón herido se ensancha para acoger a todos los hombres, buenos y malos, y los ama como los amaba Jesús.

La mujer que en las bodas de Caná de Galilea había cooperado con su fe a la manifestación de las maravillas de Dios en el mundo, en el Calvario mantiene encendida la llama de la fe en la resurrección de su Hijo, y la comunica con afecto materno a los demás. María se convierte así en fuente de esperanza y de verdadera alegría.

La Madre del Redentor nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras. De este modo nuestra misión será fecunda, porque está modelada sobre la maternidad de María. A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz; y la invocamos todos juntos: ¡Santa Madre de Dios!

http://www.revistaecclesia.com/homilia-papa-francisco-misa-1-enero-2014-santa-maria-madre-de-dios/

DESPUÉS DE OÌR LA MISA, HE ESCUCHADO EL CONCIERTO DE AÑO NUEVO, COMO TODOS LOS AÑOS (LO HABÍA GRABADO), Y ME HE INTERESADO POR SABER DE LA VIDA DEL MAGNÍIFICO DIRECTOR  BARENBOIM  DEL QUE OS COPIO PALABRAS SUYAS QUE ME PARECEN , MUY APROPIADAS  EN ESTE DÍA.

“Con todo el dolor que surge de mi corazón no puedo más que preguntarme si la ocupación y el dominio de otro pueblo coincide con los principios del Acta de Creación de Israel. ¿Acaso hay lógica en la soberanía de un pueblo a costa de la soberanía de otro? ¿Acaso el pueblo judío, cuya historia está llena de dolor y persecuciones, puede permitirse indiferencia a los derechos y al dolor de un pueblo vecino? ¿Acaso Israel puede permitirse el sueño imposible de un final ideológico del conflicto en vez de intentar lograr un final pragmático y humanitario, basado en los principios de justicia social?.”