De la tristeza a la alegría

Este es el título que San Antonio da a la meditación que podéis leer en su página,
a la derecha.

También he insertado en los ganatiempos franciscanos unas PALABRAS CRUZADAS
en las que aparece la alegría del padre del santo, que al llegar de un viaje se encuentra
con el hijo recién nacido.

Es verdad que a veces la tristeza se cambia en alegría inesperada cuando notamos
que esa persona a quien creíamos que le caíamos mal, nos saluda y habla con interés
y simpatía.
O que habíamos perdido algo que apreciábamos mucho, y a veces hasta pensábamos
que alguien se lo había llevado y de pronto lo encontramos en el sitio mas inesperado.
Entonces ¡qué remordimientos por haber pensado mal! Lo mejor sería decírselo para
descargar nuestra conciencia:
 -Oye, fíjate que creí que te lo habías llevado… Y aguantar el chaparrón.

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