El trabajo – San José obrero

Este es un tema de máxima actualidad, el TRABAJO. Me
parece tristísima la situación de tantas personas en paro; in-
cluso hay familias en las que todos sus miembros padecen
esta situación. Tristísimo y tremendo.

Me considero una persona trabajadora y además me tomo
siempe e ltrabajo como algo positivo. Lo que sí hago es
procurar envolverme en un clima que me ayude a realizar-
lo con alegría. Eso de las “MARUJAS” me ha parecido
siempre algo insultante, despectivo. No me dejaron ejer-
cer de maestra, pero me entregué a fondo en educar a
mis cuatro hijos, llevar la casa y ser, como creo que he
sido, una “pluriempleada”. Cuando me han alabado por
ello siempre he contestado que: “aprendiz de mucho,
maestro de nada. Vamos, que abarcando tantas cosas
diversas no podía ser que hiciese nada a la perfección…

Decía San Pablo que “el que no trabaje, que no coma “,
pues no estaba bien depender de  los demás sin cola–
rar;vamos, arrimar el hombro.

Con la crisis, todo el que está en paro busca desesperada-
mente trabajar, pero si no encuentra trabajo, ¿qué hará?
recurir a la familia, a los buenos amigos… pero no puede
ser de un modo indefinido.

                                                  
“El origen  de la fiesta litúrgica de SAN JOSÉ OBRERO se remonta
al 1 de Mayo de 1955. Ese día, Roma era un hervidero de gentes
venidas de muchas partes del orbe, y en la Ciudad Eterna parecía
correr un aire nuevo, recién estrenado. Era un encuentro
multitudinario y gozoso de más de 200.000 obreros con el Papa
Pío XII.
Ese mismo día, 1 de Mayo de 1955, en el incomparable marco de
la plaza de San Pedro repleta de trabajadores, el Papa proclamaba
la Fiesta del Trabajo, y en el calendario de la Iglesia universal
nacía la fiesta de SAN JOSÉ OBRERO, PATRONO DE LOS
TRABAJADORES.”

Hay un libro, EL TRABAJO EN LA BIBLIA escrito por
Margarita Riber, S. M. R. (que no sé lo que significan estas
siglas) en el que se pueden leer unas reflexiones sobre el
trabajo muy interesantes:

“La invitación divina al trabajo, el objetivo último del
hombre , no es el.trabajo, sino el DESCANSO eso que la
Biblia llama “el reposo de Dios”, simbolizado por la
tierra prometida.

Ya los antiguos decían: “Trabajemos con vistas al ocio”,
concebido  como liberación del espíritu, como una
orientación hacia su mayor perfeccionamiento, que inclu-
ye contemplación y elevación.

“Pero el modelo por autonomasia de todo trabajo huma_
no es Cristo. No sólo porque no rehuyó trabajar con
sus manos, sino, sobre todo, porque su gran obra es la
redención del hombre mediante el sacdrificio de su
propia vida”.

“La Biblia tiene ante los ojos el trabajo fatigoso de cada
día sobre él desciende la bendición de Dios. Cada día
tiene su propio afán, su propia fatiga (Mt. 6, 34).”

“En toda la enseñanza, en todos los juicios de Jesús se
ve que supone  y aprecia el trabajo, tanto el trabajo
del ampo como el de la casa, y hasta el trabajo econó-
mico, pues reprueba que se deje improductivo un talen-
to (Mt 13 25, 14 s).

Bajo el mandato de Jeroboán II (784-744) “reina 
la paz, pero no LA JUSTICIA../  pues los propietarios
tienen cada vez más medios para adquirir ventaja del los
pobres, que se ven  obligados a vender sus campos y a tra-
bajar como siervos, apenas retribuídos.”

¿No encontramos situaciones parecidas al cabo de tantos
años?

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