Los BUENOS

                                        
Me he despertado a las 6 y he escuchado en la Clásica, a
través
del “pringanillo”,nada menos que ¡música de Bach!
Así da gusto perder el sueño…Entonces he recordado el libro
que tanto me hizo disfrutar hace años:”La pequeña crónica de
ANA MAGDALEMA BACH” y cuando me he levantado y, después
de desayunar, claro, porque soy muy prosaica aunque también
espiritual, lo he cogido de la cabecera de mi cama donde
tengo a mis “amigos” los libros más queridos,y le he echado
una ojeada.
Todo esto trae cola, porque anoche mi marido y yo vimos
EL ABUELO de Fernando Fernán Gómez, dirigida por Garci,
que nos gusttó. Parece que voy teniendo suertecilla con el
esposo, porque la noche anterior vimos LA HISTORIA DE UNA
MONJA y fue otro éxito; muy pocas veces nos gusta a los dos
lo mismo .
Aquí se barajan la BONDAD y el HONOR. En la del ABUELO
aparecen dos tipos: el bueno, buenazo, infeliz, débil,
incapaz  de luchar ni alzar la voz, que se deja ridiculizar
por sus alumnos, pues es maestro. Y él mismo dice:”es que
yo soy bueno, muy bueno, ¡pero qué malo es ser bueno!” Y
tenía razón; la mujer hasta le pegaba y al fin le abandonó
dejándole a las seis hijas que resultaron ser de lo peor.
El honor del abuelo se debatía entre el amor a dos “nietas”¸
una
legítima y la otra que no lo era. Las dos encantadoras,
cariñosas,
guapas: lo tenían todo. Pero el abuelo quería
saber quién era SU nieta. Era una cuestión de honor más que
de amor, puesto que las dos se merecían su cariño. Hay una
lucha entre la nuera y el abuelo. La MADRE que no quería
discriminar a ninguna hija y el abuelo que sí, por aquello
del honor de la familia.
En la película de la monja el HONOR lo lleva ella hasta
las últimas consecuencias. Pero es un honor distinto al del
Abuelo. Es el honor de una monja que se desvive por ser
obediente en su congregación, a las normas que le impone el
convento. Como experimenta que siempre va a estar fallando,
decide salir de allí para dedicarse a ayudar a los demás.
A vivir su vida cristiana libremente, sin sentirse atada
por una obediencia que no sentía. No quiso ser hipócrita
con Dios, su honor de creyente se lo impedía. Decía a la
madre superiora: “Yo puedo engañarle a Vd. y a las hermanas,
pero a Dios no”.
                                    
Uno BUENO, BUENO, BUENÍSIMO fue Juan Sebastián BACH y lo
sabemos de primera mano por su mujer que lo atestigua
muchas veces en su pequeña crónica de su vida junto a él.
A sus hijos los trataba con cariño, sabía hacerles
observaciones como: “ Hijo mío ¿Qué te parece si
intentásemos hacerlo así?”
A veces componía teniendo alrededor a sus hijos dando 

guerra y no decía nada. Tuvo trece hijos con Ana Magdalena;
cuando se casó con ella llevó cuatro de su anterior esposa
fallecida.
Siete de sus hijos murieron, casi todos de pequeños.Pero
todo lo aceptaban cristianamente, tristeza y con alegría
pensando que ya estaban con Dios.

                                     

Estuvo sosteniéndole siempre, copió las partituras,
le atendió en los momentos difíciles, cuidó a sus
hijos y a los alumnos que convivían con ellos y fue
su gran soporte. Una gran mujer. -¡Y BUENA¡ añado yo-,
Al final ae quedó sola hasta su muerte, viviendo de la
limosna y caridad de los amigos de Bach.”

Por si no leéis los comentario os copio éste que es

el que más me gusta a mí.

Creo que cuando empecemos a comprender al prójimo y
respetar sus ideas y emociones, seria un mundo mejor
no?
sea cual sea la religión todas se respetan. Como
esta Obra
magnifica de Bach inspirada en el primer
libro del nuevo
testamento , de la Biblia…y si..te
acerca a Dios…”

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