No me mueve mi Dios para quererte…

La combinación de la imagen del Cristo de Dalí y el poema, cantado, me parece algo precioso, pero os lo
copio, además para que lo leáis y meditéis, especialmente en este día tan propicio para ello.

No me mueve, mi Dios, para quererte 
el cielo que me tienes prometido, 
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 
clavado en una cruz y escarnecido, 
muéveme ver tu cuerpo tan herido, 
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 
que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera, 
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Fuente: www.franciscanos.org/oracion/nomemueve/html

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